martes, 14 de diciembre de 2010

Por D. Jose Ignacio Munilla

Queridos hermanos:

El 8 de diciembre de 1965, el día de la Inmaculada, hoy hace cuarenta y cinco años, el Papa Pablo VI clausuró solemnemente el Concilio Vaticano II. Tres años atrás, Juan XXIII lo había inaugurado en la fiesta de la Maternidad de María. Como nos recordaba el Papa Benedicto XVI, el Concilio Vaticano II tuvo lugar entre esas dos fechas marianas: comenzó con la Maternidad de María y concluyó con la Inmaculada Concepción. No se trata de que se hubiese buscado la coincidencia de esas fechas para dotar de un bello marco a aquella asamblea eclesial. Así lo matizaba Benedicto XVI: “En realidad es mucho más que un marco: es una orientación de todo el camino del Concilio Vaticano II. Nos remite, como remitía entonces a los Padres Conciliares, a la imagen de la Virgen que escucha, que vive de la palabra de Dios, que guarda en su corazón las palabras que le vienen de Dios y, uniéndolas como en un mosaico, aprende a comprenderlas (cf. Lc 2, 19. 51); nos remite a la “gran creyente” que, llena de confianza, se pone en las manos de Dios, abandonándose a su voluntad; nos remite a la humilde Madre que, cuando la misión del Hijo lo exige, se aparta; y, al mismo tiempo, a la mujer valiente que, mientras los discípulos huyen, está al pie de la cruz”[1].

En efecto, el mismo Concilio, en la Constitución Dogmática Lumen Gentium proclama a la Virgen María como “miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia” y “tipo y ejemplar acabadísimo de la Iglesia en la fe y en la caridad” (LG 53). Al tiempo que recoge que la “Madre de Dios y del Redentor” fue “redimida de modo eminente en previsión de los méritos de su Hijo, unida a Él con un vínculo estrecho e indisoluble”. Éste es el Misterio de fe que hoy estamos celebrando llenos de alegría.

“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” (Lc 1,28). Las palabras del Ángel que los cristianos meditamos cada día, al decirlas con la boca y con el corazón en el Ángelus, en el Santo Rosario y en la oración de la mañana o de la noche, contienen y anuncian la santidad de la Virgen María, Inmaculada desde su concepción. La Virgen es toda ella y desde siempre, santa, llena de gracia y de alegría. La alegría y la total santidad de la Virgen María tienen una misma raíz, un mismo origen, un mismo motivo: Dios, el tres veces santo, el sólo santo, el único santo. Es Dios Padre quien “en previsión de los méritos de Dios Hijo la eligió en la persona de Cristo, y la preservó de todo defecto, haciéndola sagrario de Dios Espíritu Santo” (LG 53), “por quien concibió y dio a luz a Jesucristo, que, por su sangre, nos ha obtenido el perdón de los pecados” (cf. Ef. 3,7).

En nuestra Diócesis, al igual que en las Diócesis de Bilbao y de Vitoria, el día de la Inmaculada se celebra también el Día del Seminario. Hoy celebramos esta fiesta con la particularidad de que uno de nuestros seminaristas, Robinson Arredondo, va a ser admitido como candidato para que próximamente reciba los ministerios laicales y pronto ya, las órdenes sagradas. Se trata de un joven de Medellín (Colombia), que se ha incorporado recientemente a nuestra Diócesis, una vez que terminó sus estudios de teología en su país, y que se encuentra entre nosotros, realizando un año de pastoral en la parroquia de Pentecostés de Irún, preparándose para su ordenación sacerdotal.

Los sacerdotes, como dice el Concilio Vaticano II, estamos ordenados a la santidad de vida en la vivencia intensa de nuestro ministerio, como “instrumentos en servicio de todo el Pueblo de Dios” (PO 12), fomentando “la unión con Cristo en todas las circunstancias de la vida” (PO 18). El Día del Seminario, al tiempo que pedimos al Señor, por intercesión de la Virgen Inmaculada, nuevas vocaciones para el ministerio sacerdotal, le damos gracias por los cuatro seminaristas de nuestra Diócesis y le rogamos por todos ellos. Hoy, particularmente rezaremos a Dios por ti, querido Robinson, y le agradeceremos que nos muestre en tu persona la verdad de aquellas otras palabras del Concilio: “El sacerdocio de Cristo, del que los presbíteros han sido hechos realmente partícipes, se dirige necesariamente a todos los pueblos y a todos los tiempos y no está reducido por límite alguno de sangre, nación o edad (…). Recuerden pues los presbíteros que deben llevar atravesada en su corazón la solicitud por todas las Iglesias. Por tanto, los presbíteros de aquellas diócesis que son más ricas en vocaciones, muéstrense de buen grado dispuestos, con permiso o por exhortación de su propio Obispo, a ejercer su ministerio en regiones, misiones u obras que sufren escasez de clero” (PO 10). Que él bendiga abundantemente tu generosidad con el don de la fidelidad y de la alegría que la Virgen María proclama en el Magníficat.

También nosotros queremos cantar con ella, con las palabras del Salmo de la Liturgia de este día, “un cántico nuevo” que anuncie las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas. ¡Hemos recibido tanto de Él! Todo lo hemos recibido de Él: Porque, ¿qué tenemos que no hayamos recibido? (cf. 1 Cor. 4,7). Dios nos ha llamado en Cristo a la santidad de la que la Virgen María participó plenamente desde su concepción, y nos la ha dado como Madre. Acojámonos bajo su amparo, para que vivamos como hijos suyos la comunión con la Iglesia. Como dice el Concilio, también la Iglesia, al igual que María, es madre, “mediante la Palabra de Dios aceptada con fidelidad, pues por la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y nacidos de Dios. Y la Iglesia es igualmente virgen, que guarda pura e íntegramente la fe prometida al Esposo, y a imitación de la Madre de su Señor, por la virtud del Espíritu Santo, conserva virginalmente una fe íntegra, una esperanza sólida y una caridad sincera” (LG 64).

La unión entre el misterio de la Iglesia y el misterio de la Virgen María destacada por el Concilio Vaticano II es para todos nosotros, en el 45º aniversario de su clausura un motivo de agradecimiento y una llamada de atención. Un motivo de agradecimiento por el Magisterio de la Iglesia, que se identifica a sí misma con la Virgen Madre, humilde y alegre. En palabras de Benedicto XVI, “María está tan unida al gran misterio de la Iglesia, que ella y la Iglesia son inseparables, como lo son ella y Cristo. María refleja a la Iglesia, la anticipa en su persona y, en medio de todas las turbulencias que afligen a la Iglesia sufriente y doliente, ella sigue siendo siempre la estrella de la salvación”[2].

Junto al agradecimiento, la llamada de atención, para que se evite blandir el Concilio Vaticano II como una bandera, más aún, a veces, como el palo de una bandera, de unos frente a otros. El Concilio Vaticano II no es propiedad de ninguna de las sensibilidades plurales que integran la Iglesia Católica. No puede emplearse para la división, sino para la comunión. Lo contrario sería incurrir en una manipulación de la realidad.

Con motivo del 40º aniversario del Concilio, Benedicto XVI hizo una distinción entre las dos “hermenéuticas” o “claves de interpretación” contrapuestas que han sido utilizadas para la comprensión del Concilio Vaticano II. Por una parte está la llamada hermenéutica de la “ruptura”: Según esta interpretación, el Concilio Vaticano II habría supuesto una ruptura frente a la tradición anterior de la Iglesia. En esta misma línea, quienes sostienen esto, suelen llegar a afirmar que el Magisterio posterior, así como el rumbo pastoral que los papas han marcado en el postconcilio ha supuesto una involución en el progreso de la Iglesia. Según ellos, estaríamos ahora en una etapa de involución… Como es un hecho incuestionable que los textos conciliares no dan margen alguno para sostener tales acusaciones, se han intentado fundamentar en que el “espíritu” del Concilio estaría desligado de su “letra”, llegando mucho más lejos que los “textos escritos”. Pero, es obvio que invocar un “espíritu” del Concilio al margen de su propia “letra”, es caer en un inevitable subjetivismo.

Por el contrario, el Papa habla de que la auténtica hermenéutica desde la que tenemos que entender y recibir el Concilio es la hermenéutica de “reforma”; es decir, el Concilio no supone una ruptura con respecto a la tradición anterior, sino una necesaria reforma, en continuidad con el Magisterio anterior y con el posterior al Concilio Vaticano II.

En este sentido celebramos hoy el 45º aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II; sabiendo que, “si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia”[3]. En el Concilio Vaticano II encontramos la base necesaria para la comunión de cuantos conformamos la Iglesia.

Que nuestra Madre la Virgen María, concebida sin pecado, nos guíe en el seguimiento a Cristo, el Señor y nos guarde siempre en su santo servicio.



[1] Benedicto XVI, Homilía en el 40º Aniversario de la Clausura del Concilio Vaticano II, San Pedro en el Vaticano, 8 de diciembre de 2005.

[2] Benedicto XVI, Homilía en el 40º Aniversario de la Clausura del Concilio Vaticano II, San Pedro en el Vaticano, 8 de diciembre de 2005.

[3] Ibid.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Por Isabel Orellana

" Las cosas importantes"

ADMINISTRAR EL SILENCIO

El silencio es una virtud que, como todas las demás, nos enriquece poderosamente. Es sinónimo de prudencia, de discreción, de respeto, de honor…, signo de una innegable delicadeza y atención hacia nuestro prójimo; un rasgo apreciable que en distintos momentos de la vida se agradece porque quien sabe callar a tiempo evita muchos disgustos y desatinos. A veces esta virtud brilla de forma particular porque no es fácil mantener la boca cerrada, por ejemplo, cuando sentimos que podemos estar siendo acusados de algo que no hemos hecho. En estas circunstancias, Santa Teresa de Lisieux, hizo de la huida victoria. No se excusó, no justificó nada, ni alegó razones para mostrar que no era culpable de la acción que se le imputaba. Creo que se comprende lo que debían costarle estos gestos de virtud si recordamos con qué facilidad nos apresuramos a replicar ante hechos de los cuales sí somos responsables.

La persona que sabe custodiar en su corazón lo que otro le ha confiado, es digna de alabanza. Se la estima especialmente por su silencio, su ecuanimidad y capacidad de comprensión. Aunque se vociferen en medios de comunicación las intimidades de cada cual, la inmensa mayoría no está dispuesta a develar a los cuatro vientos las debilidades personales y las de sus seres más cercanos. Cuando debe hablar de sí, elige la vía oportuna, que todos tenemos tenemos a mano.

Indudablemente, son incontables los matices que podrían glosarse acerca del silencio, que hemos de administrar convenientemente por el bien de todos. Pero, dejando sentadas estas breves notas acerca de la virtud, lo que no podemos permitir es que nadie secuestre nuestras ideas, que veten lo más grande que tenemos: nuestra fe. En estos casos, guardar silencio no es una virtud; es, por lo menos, un signo de cobardía y de desidia. Lo he dicho en distintas ocasiones en este blog, y seguiré haciéndolo. Tenemos que saber decir: ¡basta! Y defender con firmeza aquello en lo que creemos. Ante nuestra pasividad se destruye, se pone en solfa y muchos se mofan casi rozando la blasfemia en sus burdos y soeces ataques a la Iglesia. Ya está bien. Si la “creatividad” de una campaña a favor del preservativo, que es otra de las “lindezas” con las que nos hemos levantado estos días, incluye tanto desatino habrá que actuar. Y la forma no es rasgarse las vestiduras entre corrillos y comentarios que se esfuman fácilmente. Habrá que denunciarlo, porque en el fondo este silencio culpable, y por tanto no virtuoso, estará dejando que esa puerta que está abierta dé paso a un torrente de atropellos. Ya tenemos muchos mártires. Los cuerpos de los últimos masacrados por la fe hace unos días en Bagdad nos interpelan. Y la violencia, lo sabemos, engendra violencia. La lengua, como recuerda la carta del Apóstol Santiago (3, 1-12), es un arma de doble filo. De la misma boca, dice, “proceden bendición y maldición”. Bien, pues la publicidad con sus mensajes algunos explícitos y otros subliminares podemos decir metafóricamente que es esa especie de boca con la potencialidad de transmitir valores o de destruirlos. Es un instrumento poderosísimo hoy día porque se despliega con inusitada rapidez en Internet, y desde la que se puede instar a defender la paz y la concordia, o también a sembrar las semillas de la guerra en sus innumerables vertientes, que no sólo son políticas y militares.

Volviendo al ejemplo aludido anteriormente, los artífices de la campaña a favor del SIDA que puesta en marcha en Andalucía han proyectado un dardo pensado en una sociedad débil, enfermiza, en la que todo cuela, sin más. Que no relegue nadie nuestra fe a las catacumbas. En Roma, donde he pasado el mes de noviembre casi en su totalidad trabajando, la historia de los mártires salía a mi encuentro recordándome la bravura de los que no se doblegaron a las ideas que otros quisieron imponerles. Derramaron su sangre con gozo, con paz, con perdón, hablando de una forma incomparable, la mejor, la que más hondamente penetra: con su vida. Pensando en ellos y en las tantas personas que hacen entrega de ella anónimamente día tras día, vienen a mi memoria nuevamente las palabras de Cristo cuando dice que si nosotros callamos, gritarán las piedras (Lc 19, 40). Es hora de romper, esto es, de saber administrar, virtuosamente, el silencio.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Por Marcos Delgado

VIVENCIAS DE UN MISIONERO

Hola a todos

En primer lugar un saludo muy fuerte a todos y gracias por vuestras
noticias que también me alegran y me ponen al corriente de lo que pasa
por España.

En estos momentos me encuentro en Cotonou donde he bajado con la
familia de Elisabeth, la primera joven del internado de Kopargo (hace
12 años de eso), que va a salir policía nacional y queremos estar a su
lado. Para mí es una gran alegría poder ver los frutos de nuestro
esfuerzo y de tanto sacrifico de su parte ya que llegar hasta hoy no
ha sido nada fácil. Se podría escribir todo un libro.

He aprovechado a subir varios videos a Youtube para que vayáis
conociendo más nuestro trabajo.

El primero es la celebración de acogida de mi compañero Jean Eude. Es
una misa donde estuvieron representadas todas las 27 comunidades que
cuenta la parroquia. En él podéis ver la misión y sus gentes así como
los cantos. Pincha aquí:
http://www.youtube.com/user/africasi#p/a/u/0/8xIc41-1Qos

El segundo es la visita a tres de las 27 comunidades. En el video
podréis ver como son los comienzos de una comunidad donde un pequeño
grupo de gente se reúne en la capilla, que no es más que un pequeño
cobertizo de paja, para rezar y escuchar la palabra. Y veréis una
comunidad donde ya han sido capaces de organizarse y participar en la
construcción de una capilla más grande. Pincha aquí:
http://www.youtube.com/user/africasi#p/a/u/2/gPZIe54uHOk

Yaari es una comunidad que inició sus pasos en el mes de Mayo por lo
que apenas lleva cinco meses de vida. Está compuesta por una docena de
adultos de tres etnias diferentes: Otamarí, Lokpa y Peul que no hay
muchos cristianos. Fue precisamente una mujer peul que había estado
casada con un protestante y que había vuelto a casa la que la ha
iniciado. En mi primera visita aparte de los típicos saludos no
faltaron la presentación de todos sus problemas: no tienen pozo, ni
escuela, quieren alguien que les enseñe a leer y escribir en su
lengua….etc. Lo urgente es el pozo y espero poder encontrar la
financiación necesaria para poder realizarlo así como en otros tres
pueblos que también lo necesita. Así que si sabéis de alguien…me lo
decís.
Gbegué es un pueblo que está a 10 km de Bougou pero que hasta ese día
no había podido ir ya que en la época de lluvias no se puede
atravesar un gran arroyo y aún ahora tuve que dar un rodeo y hacer 25
km para ir y no os cuento el estado del camino. La comunidad es de
etnia Yowa, lengua que hablo un poco. La comunidad no va muy allá y no
son muy regulares, no tienen un catequista en el pueblo y es otro que
tiene que venir todos los domingos. En el video veis mucha gente pero
es porque vino mucha gente del pueblo al ser el primer día que íbamos
y nos querían presentar también todos sus problemas empezando por el
dichoso puente que no les dejaría cortados en la estación de lluvias.
Tengo otras tres demandas de puentes en otras tantas comunidades. Veis
el estado del tejado de la capilla que está al descubierto y es que se
había caído con las lluvias y le estaban arreglando pero aún no estaba
acabado.
Kpeteté, es una comunidad de hace 5 años. Hasta ahora se juntaban en
un pequeño cobertizo pero el Obispo Paul Vieira, que algunos conocéis,
encontró financiación para hacerla. Como veis aún no está echado el
suelo ni pintada pero quedará una bella capilla. La comunidad es de
etnia Kabié, originarios del Togo. Aún no tienen una escuela y los
niños que van tienen que hacer todos los días 4 km de ida y vuelta.
Y por último el video más alegre y gracioso. Son las niñas del
internado de las hermanas que todos los domingos en la tarde pasan un
par de horas en la misión con cantos y juegos. La verdad es que es una
verdadera fiesta. Fijaros en sus bailes y sus rostros.

Pincha aquí: http://www.youtube.com/user/africasi#p/a/u/1/8U-EBJV-Aes

Forman parte del grupo de la iglesia, de la infancia misionera MADEB
(Movimiento apostólico de los niños del Benín). Ellos también tienen
que ser misioneros. Después de navidad haremos el encuentro parroquial
y juntaremos 300 ó 400 niños de todas las comunidades. Será una
fiesta.

Los preparativos de la peregrinación al santuario de Bajoude van bien
y ya son más de 150 los inscritos aunque el martes tendremos la lista
definitiva ya que tenemos reunión de catequistas y el miércoles
realizaremos la ruta en coche para ir viendo los pueblos donde
pasaremos la noche. Estoy seguro que será una verdadera fiesta aunque
acabaremos rendidos.

Un abrazo

Por el Autobus

Cómo salir del agujero

(molestando lo menos posible)

No hablo de salir del armario para evitar equívocos; pero es cierto que hay demasiados cristianos voluntariamente escondidos en el ghetto; católicos apocados que ocultan su fe como si se tratara de una neurosis y viven en su gazapera, aconejados, sin atreverse a enseñar la oreja. Les han dicho que la fe es algo íntimo y personal; que han de ser respetuosos incluso con los que no lo son. De acuerdo; pero también el embarazo es íntimo y se luce con orgullo sin el menor recato.

Escribí hace meses que, tal como se están poniendo las cosas, los católicos tenemos obligación de dar la nota. Cuando el silencio se interpreta como aquiescencia, es un deber moral dar la cara, y, sin agredir a nadie, cantar las cuarenta al lucero del alba.

¿Y qué haremos para salir del agujero? ¿Cómo daremos la nota?

Mi amigo Kloster, que es hombre sabio y no tiene pelos en la pluma, me dictó estas sabias recetas que transcribo sin más preámbulos:

• Cuando vayas de turista a una catedral, saluda ante todo al Dueño y Señor de la casa, que vive en la Capilla del Santísimo. No te limites a admirar las vidrieras. No olvides que las iglesias son Sagrarios, no meros edificios de interés cultural.

• No te importe quedar con tus amigos «después de Misa». A lo mejor alguno se anima y queda contigo «antes».

• Limpia y enriquece tu lenguaje. Nada tengo contra el taco como interjección lírica, que, usado con moderación, sosiega el ánimo; pero la mugre sobra. ¿Para qué tantas referencias glandulares, tanta alusión al presunto oficio de la madre de un tercero, tanta basura sexual? No sé si la cara es el espejo del alma (espero que no), pero el idioma sí que lo es.

• Y hablando de lenguaje, no es preciso que digas «Jesús» cada vez que oigas un estornudo, pero habrá que poner de moda algunas viejas y entrañables expresiones: «si Dios quiere», «con la ayuda de Dios», «adiós»… Sustituirán con ventaja al «hasta luego» que todo el mundo profiere aunque se despidan para la eternidad.

• Di a tu novia que se tape el ombligo y sus alrededores; que prefieres mirarla a los ojos, porque es lo único que no envejece. A lo mejor se ruboriza de gusto. Y tú, no es preciso que exhibas por encima del cinturón la etiqueta de tu ropa interior. Esos pantalones, que ya utilizaba Cantinflas hace cincuenta años, francamente, son una horterada.

• Cuando empieces a salir con una «niña supermona» (o con un «niño supermono»), pregúntale qué piensa sobre Dios, la Iglesia, la familia, los hijos… Y no olvides que, en el noviazgo, es más importante conocerse que tocarse.

• Si vas al restaurante un viernes de cuaresma, pide al camarero que te enseñe el menú de vigilia. Si no lo entiende, llama al chef y se lo explicas. Y, antes de comer, bendice la mesa. Si se dan cuenta los vecinos, mejor para ellos.

• Cuando estés de viaje y llegues al hotel en una ciudad desconocida, di en recepción que te informen sobre los horarios de Misas de las iglesias más cercanas. Si son buenos profesionales, harán la gestión sin mover un músculo. Cosas más insólitas les piden cada día.

• Cuando hables de tu novia con tus amigos evita la terminología culinaria o troglodita: Fulanita no «está buena» porque no es objeto de consumo. Te sugeriría dos docenas de expresiones alternativas, pero sonarían un poco antiguas. Seguro que tú mismo sabrás inventar otras. Sé creativo.

• No toleres la blasfemia en tu entorno. Si la atmósfera se pone apestosa, basta con una frase ingeniosa y contundente, como la que empleó mi amiga Natalia hace años: «oye, tío, ¿por qué no insultas a tu padre y dejas al mío en paz? » Natalia tiene una voz aguda y un tanto chillona. A su «amigo» se le atragantó la pepsi.

• Y si el estudio de la tele se convierte en un zoo, en un catre o en un retrete (sin perdón, que así se llama), tira de la cadena y coge un libro. O refúgiate en la 2, donde los animalitos son más limpios y honrados.

• Manda un mail a tu periódico, a tu emisora o a tu columnista favorito sobre todo cuando hacen las cosas bien. Levántales el ánimo, que buena falta hace.

• Utiliza Internet sin miedo y echa la red –es decir, la web– para pescar: participa en los debates, da doctrina, difunde los links cristianos. Forma un grupo de amigos cibernautas y llévales el mensaje de Jesucristo.

• Pero no te olvides de poner un filtro para que no entre en casa la basura cibernética. No se trata sólo de proteger a los niños. Los adultos estamos igual de indefensos porque todos somos corruptibles y capaces de las mayores aberraciones. Si tuvieses siempre sobre la mesa un montón de revistas pornográficas, ¿estás seguro de que nunca les echarías una ojeada?

• ¿Y qué ocurriría si, sobre esa mesa de trabajo, hubiese una imagen de la Virgen? A Luisa, cuando la puso por primera vez en su oficina, se la rompieron. Volvió a poner otra, y la pintarrajearon. La tercera fue sustituida por una foto pornográfica…; pero la guerra no duró mucho. Desde hace más de un año nadie toca su imagen de la Virgen de Guadalupe. Y su amiga Marijose ha puesto otra.

• En tu casa, piso o apartamento también podrías poner un buen cuadro de Santa María. Es fácil encontrar uno que sintonice con tu estilo: los hay para todos los gustos.

• Quítate ese colmillo de gorila que llevas al cuello. Cualquiera diría que se lo arrancaste a una amiga de la infancia. Una medalla-escapulario es mucho más práctica. Ahora muchos chavales se cuelgan el rosario como si fuera un collar. Aprovecha la ocasión para explicarles cómo se usa.

• Visita a tu párroco alguna vez. Necesita sentir el afecto de sus feligreses. Dale ideas, cuéntale el último chiste, fumaos un pitillo juntos (con permiso de la ministra), y escúchale, que a veces está muy solo.

• En el cestillo de la Misa echa papel moneda. La calderilla está bien para las propinas o los parquímetros, pero en la iglesia necesitan algo más que las sobras. Y este mes de junio pon la equis donde tú sabes.

• En verano, llévate a Jesús de vacaciones. Él solía ir también a la montaña y a la playa. Y comía pescado a la brasa al anochecer. Aprende a descansar a su lado, sin huir. No lo mandes a un asilo ni lo abandones en la primera gasolinera.

• Habla de Dios a tus amigos. Hablar de Dios es hablar de uno mismo, de lo que Él ha hecho contigo. Por eso cuesta. Hacer apostolado es quedarse a la intemperie, pero vale la pena.

• Y si es necesario, sal a la calle con una pancarta. Algunas veces los cristianos tenemos que manifestarnos, hacer bulto y gritar fuerte, llenando las avenidas y las plazas de las grandes ciudades. No quemes papeleras ni estropees el mobiliario urbano. Lleva a los viejos y a los niños, que somos gentes de paz y no correrán riesgos.

Una vez leído el largo manifiesto de Kloster, sólo me queda añadir una palabra. No es muy original, pero en este caso sí que parece imprescindible: ¡pásalo!

Por Salvador Gonzalez

Yo tampoco quiero que te quiten, encierren, ni te oculten.

Decía el viejo profesor Tierno Galván que fuera líder del P.S.P. luego absorbido por el P.S.O.E y recordado Alcalde de la Villa de Madrid:”Dios se acordará de los buenos agnósticos” se consideraba además de laico, como digo agnóstico, pero su laicismo (y agnosticismo) estaba dentro del correcto término que el concepto implica, por ello nada anticlerical, tolerante y respetuoso con los que no lo eran. Conviene hacerlo ver, porque hoy se ha desatado una especie de enemistad manifiesta contra la iglesia por algunos sectores que presumen de no se sabe que, da la sensación de que desconocen el alcance del significado de los términos, puestos en evidencia recientemente con la visita del Santo Padre el Papa Benedicto XVI que con ello no hace más que denunciar lo evidente. Este artículo surge como consecuencia de lo acontecido con el cuadro de la Virgen de la Fuensanta en el Colegio Carazony su retirada y el acuerdo del Consejo Escolar de llevarlo a un aula específica, apartándolo de donde era visualizado por una inmensa mayoría, que pienso lo van a echar en falta .Mi pretensión, con toda la humildad, es de poner los puntos sobre las ies de estos conceptos (laicidad y anticlerical) con el fin de que los creyentes tengamos elementos de “defensa” antes estos ataques muchas veces furibundos pero ilógicos y sin contenidos.

El Laicismo es la doctrina o teoría que defiende la total independencia del hombre o la sociedad, y más particularmente del Estado (Poderes Públicos) de toda influencia eclesiástica o religiosa.

Anticlericalismo es el conjunto de ideas, tendencias o actitudes que se caracterizan por la hostilidad al clero, o por lo menos a su intervención en lo temporal, es decir una animosidad contra todo lo que se relaciona con el clero.(el término se difunde en España en el siglo XIX)Se suele designar una serie de aspectos que tiene poco en común desde la crítica a las personas o instituciones religiosas hasta el ataque a la religión y sus símbolos.

Voy a ponerme yo mismo una etiqueta(por hablar de este asunto), antes de que me la ponga el lector, aunque es irremediable que esto suceda .El que escribe adelanta que es creyente, admite que es poco practicante y que su concepción sobre la fe y en general la práctica religiosa la concibe más como un compromiso temporal con los más desfavorecidos y necesitados que con la asistencia y realización de actos de culto externo, aunque reconoce que es seguro que todos lo necesitamos, como forma de enriquecernos espiritualmente, de ahí que es fácilmente comprensible ,sobre todo en época de penurias y dificultades ,que nos aferremos a la religiosidad para superar las dificultades solicitando al Sumo-Hacedor o a sus Mediadores y/ o Mediadoras su intervención para superar tal o cual problemática. Las formas de culto recordemos son de LATRÍA (culto a Dios ) DULIA (A los Santos ) e HIPERDULIA(a la Virgen) utilizadas para establecer esa relación espiritual de cada persona con el más allá, desde el más acá ,esta de hiperdulía muy extendida, sobre todo en Andalucía que es Mariana por excelencia ,bajo distinta advocaciones en cada pueblo o ciudad se venera una determinada imagen como patrona, en el nuestro la Virgen de la Fuensanta( de la fuente santa) es el paradigma por excelencia de la fe popular -y de arraigo en la población, no hay más que haber participado en la última procesión votiva de Octubre para ver el alcance de esta religiosidad popular sencilla, pero clara y enriquecedora, por cierto y he de hacer constar este hecho sobre esta procesión, que es de penitencia, donde se da culto público a la Virgen, que es sufragada por el Ayuntamiento de Coín ,procesión que se denominó de distintas formas una de ella, de los excombatientes, porque todos los coinos de uno u otro bando en la “guerra fratricida incivil” como yo llamo a la contienda del 36, prometieron que acabada ésta y si salían con vida de la misma, irían alumbrando en la primera ocasión que se les presentara, pero en su origen se creó por un acuerdo del cabildo municipal del siglo XVIII como agradecimiento a la patrona la Virgen de la Fuensanta por que la ciudad se libró de un terremoto y sus consecuencias ,pues bien con el advenimiento de la democracia ,se llevó entre los primeros Plenos del Ayuntamiento formado por los grupos políticos: PSA, PSOE, UCD, PP y P.C.E, (como puede observarse todo el espectro político de entonces)si el nuevo Ayuntamiento democrático se posicionaba sobre el acuerdo citado del siglo XVIII y el resultado fue de 19 votos y 2 abstenciones(ningún voto en contra) a favor de que el Ayuntamiento en nombre del pueblo de Coín siguiera siendo el promotor y por tanto el que sufragara los gastos que originase la misma a la Hermandad Ntra Sra de la Fuensanta, por tanto para este culto externo de penitencia y su exposición pública y paseo por las calles de nuestro pueblo los representantes del pueblo, democráticamente elegidos entendíamos que era el sentir cuasi unánime de nuestros conciudadanos/as y creo que este acuerdo al no ser que haya sido modificado, algo que no me consta, debe seguir en vigor ,por eso no se comprende, no se entiende, la postura y el acuerdo tomado(aunque corresponda al ámbito competencial del centro que lo ha tomado),sobre el cuadro de la Virgen de la Fuensanta

Yo aunque estoy más en la línea de lo que dice S.Pablo “hay que orar en espíritu y en verdad”, por ello, más partidario de a “Dios rogando pero con el mazo dando” entre otras cosas porque según El nos dijo, seremos juzgados: por que dimos de comer, dimos de beber ,vestimos al desnudo, visitamos al preso, dimos posada al peregrino,… en una palabra por preocupamos de nuestros hermanos porque si “ no somos capaces de preocuparnos de nuestros hermanos que vemos, como vamos a preocuparnos de Dios que no vemos” pero entiendo que el culto externo es necesario (como procesionar la imagen de la Virgen o su exposición pública para llamar al creyente a su contemplación y que éstos le pidan mercedes por su acción mediadora entre Dios y los hombres :”Madre e aquí a tu hijo ,hijo e aquí a tu madre ”S.Juan 19,26-27)

Por tanto desde esa posición y habiendo puesto al comienzo los dos conceptos, que como puede analizarse, nada tienen en común, sin embargo y ahí viene este artículo, parece que se está llegando en la actualidad desde cierta radicalidad a una especie de igualdad entre ellos y el asunto del cuadro lo confirma. No comprendo cómo se ha desatado una especie de anticlericalismos que identifico con un ultra laicismo confuso, donde parece que todo lo que huela a práctica religiosa y ojo no lo es solamente asistir a actos religiosos ,son sus símbolos(la cruz como referencia fundamental y en este caso el cuadro de la Virgen de la Fuensanta lo ha sido en Coín ) pese a que este símbolo tiene mucho que ver con nuestra cultura andaluza entroncada en la europea ,de manera que algo que es asumido perfectamente por la mayoría del pueblo, hay quienes lo están empezando no sólo a cuestionar, sino que parece que quieren erradicar, eso por un lado y por otro en base a nuestra sociedad democrática ,tolerante y defensora de la libertad religiosa(Art.16.1 de la C.E.), como no puede ser de otra manera, admiten la existencia de otras religiones y con ello otros símbolos que a lo mejor chocan más con lo que es una sociedad abierta y tolerante como puede aceptar perfectamente la cultura cristiana occidental que es la mayoría de lo que impera en Europa ,en cambio algunas de estas religiones que se están introduciendo en Europa, porque los propios ciudadanos venidos de otras latitudes la traen, tienen quizás un marcado sentido de identificar al creyente de ésta como reguladora de toda su vida, tanto como poder espiritual y poder temporal, e intolerante en muchos casos con los no creyentes a su credo, esto es extraño para la mente de un occidental europeo .En la España del Nacional-Catolicismo anterior era algo en ese sentido, por eso a mi entender tenía algo de aberrante por la Confusión entre El Estado y la Iglesia , es bueno esa separación ,ya que cada uno de ellos tiene su campo de acción y no debe inmiscuirse y mucho menos confundirse, pero respetando por parte del poder temporal al espiritual y comprendiendo su alcance ajeno a cualquier forma del terrenal, extrañamente hoy lleva razón el Santo Padre, se está cayendo por algunos en una especie de ataque y o confrontación a todo lo ”que huela a religión y sus símbolos” ,especialmente católico, a pesar de que el artículo 16.3 de nuestra Constitución del 78 dice “Ninguna confesión tendrá carácter estatal .Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. Este artículo parece que se les olvida a algunos postuladores de la ultralaicidad del Estado mal entendida en mi opinión y el cuadro de la Virgen de la Fuensanta es la prueba del algodón de lo expresado.

Sin embargo de los tiempos en que se llevaba bajo palio a los políticos del antiguo régimen o el nombramiento incluso de cardenales por parte del poder estatal” nos ha quedado de que todo lo que ”huela a popularidad” aunque suene a religiosidad ,por un lado se crítica despiadadamente y por otro no hay inconveniente en presidir una cofradía con la vara cofrade o tocar la campana del trono como jefe de trono ,etc, aquello de “Paris bien vale una misa” (Enrique III de Navarra luego Enriquez IV de Francia)se hace patente .No sé si esta espiral anticlerical o ultralaicismo mal entendido sigue por el camino que se ha iniciado y estos que así actúan en público y luego no les importa acompañar en Semana Santa presidiendo tal o cual procesión pregunto ¿estará llegando el momento de exigírseles de que hagan profesión de fe a éstos por parte de las cofradías, para que puedan presidir acompañando a las mismas? De igual manera si se empieza a cuestionar en lugares públicos la simbología cristiana –católica si esto continua, también pregunto de nuevo ¿se podrá exigir lo mismo respecto a otras simbologías que tienen que ver con otras religiones(velos ,cruz de David ,etc) Y si es así, ¿no significaría entrar en un auténtica guerra de simbología religiosa? (¿entonces la libertad religiosa ,derecho constitucional, en que quedaría?)

Por eso pido coherencia y respeto a los que tienen en sus manos decisiones importante ,no es admisible que un símbolo que ha presidido o preside desde hace mucho tiempo un lugar ,un escudo, un nombre de ciudad… sea puesto en la picota con la intención de eliminarlo por un falso laicismo ,convirtiéndose en un anticlericalismo virulento que a nada conduce sino a radicalizar posturas, recuérdese, para mí, la desafortunada frase de un antiguo presidente de la República “España ha dejado de ser Católica”(Azaña 1931)innecesaria ,para defender un Estado Laico, no hay que atacar ni erradicar nada, sólo ser respetuoso con el ámbito que cada uno tiene y dejar a la esfera privada de cada cual su decisión de formar parte o no de tal o cual credo sin imposiciones de una u otra parte de nadie.

Termino como en la Santa Misa “vayamos todos en paz”, lo que no implica recomendar a los lectores de que se rearmen antes estos ataques, defiendan sus derechos a ser y ejercer de creyentes, pues ello no tiene nada que ver con ser de centro, progresista o de derecha centralista o nacionalista, absolutamente nada, mal que les pese algunos de querer vender este anticlericalismo como algo relacionado con la modernidad y de eso como hemos visto nada de nada.

Salvador González González

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Por D. Jose Ignacio Munilla

Benedicto, ¡confírmanos en la fe!

El título de este artículo hace referencia a un pasaje del Evangelio de San Lucas, tal vez no muy conocido, en el que Jesús se dirige a Pedro con estas palabras: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás os busca para cribaros como el trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 31-32). En efecto, antes de la triple negación de Pedro, Jesucristo le anuncia que, a pesar de su pecado y de su debilidad, Dios sigue contando con él en sus planes, para llevar adelante la tarea de confirmar en la fe a todos los creyentes. A estas palabras de Cristo se unen aquellas otras más conocidas del Evangelio de San Mateo: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no podrán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16. 18-19).

A diferencia del principio hermenéutico protestante de la libre interpretación de la Biblia o “Sola Escritura”, los católicos recibimos e interpretamos los textos bíblicos en el seno de la Tradición de la Iglesia. El cauce por el que la Revelación de Dios llega hasta nosotros es doble, tal y como enseña el Concilio Vaticano II: la Tradición y la Escritura. La interpretación auténtica de la Revelación es una misión encomendada al Magisterio de la Iglesia, es decir, es decir, al Papa y a los obispos en comunión con él. Es misión suya escuchar, custodiar y explicar fielmente el depósito de la Revelación. En la Iglesia Católica el Papa es el garante de nuestra unidad en la fe; o dicho de otra forma, es quien nos “confirma en la fe”.

Poco nos importa que el Papa se llame Ratzinger, Wojtyla, Luciani o Montini… Acogemos a Benedicto XVI como al sucesor de Pedro, como a la roca que hace visible la piedra angular, que es Cristo, sobre la que se edifica la Iglesia. Si alguien nos preguntase cuál es la función principal de un Papa, el quehacer específico de los sucesores de Pedro, le responderíamos: ¡el oficio de la unidad!

La tarea de conservar la unidad no es fruto de una estrategia humana, sino que responde a la voluntad del mismo Jesucristo, quien una y otra vez, nos pidió que todos sus seguidores fuésemos “uno” (cfr. Jn 17); de forma que la unidad de la Iglesia llegue a ser un signo que ayude a creer a una humanidad dividida y fraccionada.

Por lo tanto, el oficio del Papa no es honorífico, sino que conlleva el ejercicio real de la autoridad para el gobierno de la Iglesia. Somos conscientes de que la autoridad del Papa no es fácilmente comprendida, en un momento en el que, en nuestra cultura occidental, el principio de autoridad padece una crisis generalizada. Gobernar no siempre es sencillo y gozoso, sino que también puede llegar a ser doloroso, porque en nuestra condición humana tenemos una marcada tendencia al individualismo y a la división. Sin embargo, la experiencia nos dice que eliminar la autoridad, paradójicamente, es eliminar la libertad responsable.

El modelo de gobierno de la Iglesia poco tiene que ver con lo que entendemos por “democracia” o por “dictadura”. Es obvio que el Papa no es un representante del pueblo, ni tampoco está por encima de la Iglesia. No cabe entender la Iglesia desde categorías políticas, ya que el rasgo principal que nos define a todos, incluido el Papa, es el “discipulado”. ¡Los mayores en el Reino de los Cielos no son los ministros, sino los santos! El estilo de nuestro discipulado está marcado por aquellas palabras de Jesús a sus apóstoles: “El más importante entre vosotros debe ser como el más pequeño, y el que manda debe ser como el que sirve” (Lc 22, 26).

Traigo a colación una anécdota que escuché recientemente a un jesuita: En una rueda de prensa en la que se anunciaba el cese del P. Kolvenbach como Superior General de la Compañía de Jesús; en el momento del nombramiento de su sucesor, un periodista le preguntó cómo se las iba a arreglar en su nueva situación para obedecer a un superior, cuando anteriormente había tenido tanta autoridad sobre el conjunto de los jesuitas. Su respuesta fue tan sencilla como aleccionadora, sobre lo que es el principio de autoridad en el seno de la Iglesia: “Será muy sencillo para mí, porque yo antes tenía que obedecer a veinte mil, y ahora ya no tendré que obedecer más que a uno”.

¡Nuestra afecto y gratitud al Santo Padre por no ahorrar esfuerzo alguno en su tarea de confirmarnos en la fe, y nuestro ofrecimiento humilde de colaboración para que pueda llevar adelante la tarea que Cristo le encomendó: “Apacienta mis ovejas”! (cfr. Jn 21, 16).