Después, bajamos todos a desayunar y realizamos la oración
de la mañana. Más tarde, limpiamos los pasillos.
Cuando acabamos de desayunar, nos sacaron fuera “con la
fresquita de verano” a hacer juegos al aire libre, tales como tirarnos globos con sábanas o jugar al “pañuelo mojado”.
Ahora, llegó el momento de conocernos más a fondo: hicimos
preguntas como la marca de champú que utilizamos, o tu tono de color preferido.
Y llegó el momento
del almuerzo (estábamos enmallaos). Terminamos de comer y
estábamos todos charlando cuando PEPE
nos llamó a todos y nos asustamos
porque estaba muy serio. Resulta que las llaves de dos habitaciones se
habían “perdido”, y gracias a eso, hemos estado una hora y media en mitad de un
pasillo (con toa la caló) sin poder hablar porque teníamos que estar allí hasta
que apareciesen las llaves (que al final no aparecieron). Aún así, nos levantaron el castigo.
Después, reflexionamos sobre lo ocurrido y nuestro grupo
tuvo que preparar la oración de la tarde.
Cuando terminamos, nos tomamos la merienda, que fue tal como
batido de fresa o cola-cao y unas magdalenitas.
Después nos duchamos y fuimos a la iglesia a orar. Cuando
terminamos, fuimos al patio a esperar en la cola para cenar. Una vez que
terminamos, fuimos a a jugar un juego todos juntos que consistía en adivinar el
nombre de un compañero de grupo a través de pistas sobre su familia, sus amigos
y sus gustos, que, por cierto, ganamos.
Luego, hemos tenido la oración final del día, en la que
hemos reflexionado sobre el día completo, y por fin, llegó el momento de
dormir.
Estamos muy cansados, así que buenas noches.
A continuación (o en el siguiente enlace) podéis ver más fotos de la jornada. Esperamos que os gusten:
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