sábado, 25 de abril de 2009

Por Isabel Orellana

" Lo mas importante "


Suplicar y agradecer

En el ánimo de la mayoría de las personas, e incluso de las que no se declaran creyentes, siempre hay espacio para recurrir al cielo en una súplica insistente buscando la solución al problema que a cada cual se le haya presentado. Suele producirse cuando el miedo y la incertidumbre hace acto de presencia en la vida, y se tiembla pensando que se puede perder algo o a alguien. En ese enjambre de emociones, se tiende a desterrar la duda. Sería claudicar antes de haber obtenido el don solicitado, y seguramente este sentimiento, –aunque no sea razonado, y sí visceral–, erradica esos pensamientos inoportunos e inútiles, que son tan dañinos.

Sabemos que en el evangelio, Cristo sólo pone la condición de la fe como requisito para realizar un milagro (Mc. 10, 52; 11, 22-25). Y que, muchas veces, no recibimos porque no lo pedimos, o lo pedimos mal (Stgo 4, 3). Ahora bien, en cualquier ruego que se efectúe, habría que anteponer la voluntad divina. Son palabras de Cristo al dirigirse a su Padre, cuando tembló en el Huerto de los Olivos: que se haga tu voluntad y no la mía (Lc 22, 42). Así rezamos en el Padrenuestro: hágase Tu voluntad. Si hemos puesto nuestro empeño en obtener una determinada solución, sin contar con la ternura de un Padre que quiere lo mejor para sus hijos, cuando los resultados son negativos se corre el riesgo de fenecer, de ahogarse en la increencia. Cuando una casa está construida sobre roca, los cimientos no se socavan fácilmente. Se puede venir abajo, en cambio, si lo que nos lleva a elevar los ojos a Dios es un hecho puntual que llega a nuestra vida, laboral, familiar, personal…, y no es la tónica de nuestro acontecer.

Por Emilio Saborido

Querida Susana
Sabes que desde siempre me ha gustado mucho la música. ¡Cuántas veces, desde niño, de joven, de mediana edad y ahora que acaricio los setenta años, he vibrado con muchas composiciones musicales y sus letras!

¡Cuánto he gozado con ese rezo, canto, todo él en alabanza, compuesto e interpretado en gregoriano!

A veces pienso que haber nacido en esta ciudad de lleno andaluza y tan impregnada del mar mediterráneo, me ha reportado poseer una especial sensibilidad por el arte de la música. Y digo por el arte, porque a veces oigo música que más que arte es un atentado a las notas que se imprimen en un pentagrama.

Claro, me dirás que a que viene todo este relato anterior. Sí; llevas razón y por esto paso a decirte qué sentimiento es el que hoy me embarga.

Verás, hace tiempo tuve la enorme suerte, para mí la mejor y primera suerte, de conocer a un hombre sin igual a ninguno de los hombres que o bien he conocido en persona o los he conocido por su historia biográfica.

Pues bien, a este conocido mío, fuí siguiéndole muy atentamente; más aún, todas sus enseñanzas fueron impregnándose no sé si hasta primero en mi corazón y luego en mi mente. Lo cierto es que todo cuanto él decía y obraba, aún cuando muchas veces me costaba y aún me cuesta trabajo entenderlas, quería dejarmelas bien grabada para poder hacerlas. Tanto es lo que me decidí a que fuese mi único enseñante y único a quien seguir e imitar, que tuve la enorme suerte de que un día él me dijese: “Ya no te llamaré siervo. Te llamo amigo porque todo te lo he dado conocer. Te considero ya amigo a condición de que hagas cuanto te he dicho”.
Creéme, Susana, ese día en que él me dijo que ya me consideraba y me llamaba amigo, algo interior recorrió todas las fibras de mi cuerpo hasta hacerme estremecer. Y es que cuando uno está enamorado de alguien al que considera tan superior e incluso, a veces, tan lejano de imitar y alcanzar, y llega a decirte que desde ya te considera y llama amigo, te hace desear no apartarte por nunca jamás de él.

Me imaginaba que iba a ocurrir. Así ha sido. Él me ha dicho que se va. Y que a donde él va, al menos por ahora, yo no puedo ir. Y es que es tan fuera de lo común, tan extraordinario, este mi amigo, que ya imaginaba yo, que cómo iba a retenerlo a mi lado.

Además lo conocí en una tarde en que derrotado y cansado de cuanto me había ofrecido todo mi entorno y no fiandome ya de nadie, iba caminando hacia fuera de esta sociedad y él se me acercó, me acompañó y me habló como nunca antes nadie me lo había hecho. Nunca él me dejó. Más aún nunca más yo le dejé

Por eso, mi amor a la música me hace no dejar de entonar desde hace días, la letra de esta “sevillana”: “algo se muere en el alma, cuando un amigo se vá…; no te vayas todavía, no te vayas por favor que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós…” .

Sin embargo no existe en mí una tristeza de melancolía y abatimiento. No sé explicarlo. Lo cierto es que mi tristeza no es capaz de quitarme esa alegría, serenidad y paz de la que cada día me siento más lleno, desde que a él lo tengo por mi amigo. Es tan buen amigo, que, antes de marcharse, me ha dicho: Yo le pediré a mi padre que te dé otro consolador para que permanezca siempre contigo.

¡Ah!, Susana, se me olvidaba decirte el nombre de mi amigo. Se llama, Jesús natural de Nazaret. Yo le llamo, mi bienamado Jesús, mi Maestro y mi Señor. Mi amigo ya inseparable.

Hasta pronto,

domingo, 19 de abril de 2009

Por Isabel Orellana

"Lo mas importante"

El arte de rectificar

Sin proponérselo, la escocesa Susan Boyle ha dado una lección a gran parte del mundo con su talento y humanidad. Su único “pecado”, el que suscitó sonrisas recelosas, cargadas de prejuicios, tanto en el jurado como en el público participante en un programa televisivo de audiencia millonaria fue su aspecto físico. Y, tal vez, su ingenuidad. La imposición del atractivo personal tiene tanto poder que maniata el pudor, y no es un juego de palabras. En otros momentos, el respeto se habría impuesto y el impacto de la apariencia física de Susan, desajustada para los cánones que se consideran dentro de un orden, no habría dejado al descubierto las emociones que suscitó en los primeros instantes de su aparición. Sin embargo, tal vez como resultado de la penosa costumbre impuesta en una sociedad empeñada en airearlas, el gesto suspicaz y poco amable se mostró con toda crudeza en el semblante de los espectadores. Y las cámaras lo recogieron con toda fidelidad. Es de suponer, que quienes contemplaban el programa desde sus domicilios, compartirían la misma o parecida desconfianza respecto a las dotes interpretativas de Boyle.

Por Isabel Orellana

"Lo mas importante"

Y, después... ¿qué?

Los seres humanos, en general, somos entusiastas por naturaleza. Es una cualidad formidable, necesaria para afrontar los avatares de la vida. Pero requiere constancia, tesón. Y, sobre todo, fe. Es fundamental creer que será posible alcanzar aquello que nos hemos propuesto. Pensar que es factible lograr la cota más alta en las expectativas que tenemos, es alimento para un espíritu combativo, que mantendrá el ánimo siempre despierto y activo para que no se malogre lo que nos ha cautivado en un momento dado.

Y, ¿qué puede habernos seducido en estos últimos días?, ¿qué experiencias han marcado el ritmo de nuestro corazón en algún instante de esta naciente primavera?, ¿no será, acaso, el torbellino de colores, sabores y anhelos de eternidad que ha impregnado las calles malagueñas al paso del Señor portando su cruz, y de la Madre Dolorosa?, ¿hemos sentido el estremecimiento de la tierna y doliente mirada de Cristo en un recodo del camino procesional, penetrando nuestro espíritu?…


Por Emilio Saborido

Querida Susana :

¿Y… qué fue del efecto 2000? Créeme, mi buena miga, que a veces, muchas veces, pienso que el hombre o mujer de esta época a la que llaman “postmoderna” no es ni tan sabio, ni tan culto, ni tan bien formado, como algunos nos lo presentan. Y es que… bien sabes cuanto y cuanto “barullo” se vino liando desde meses antes del final de año de 1999. Hubo quienes difundíeron que se acercaba el fin de esta civilización por medio de grandes cataclismos, de choques de satélites, estrellas… Otros muchos que eso del “efecto 2000” haría romper todos los sistemas informáticos, influyendo en los cortes de la energía eléctrica produciéndo grandes caos en la circulación, en las viviendas, en los hospitales… y que todo ello dejaba como “un campo abonado” para el robo, el pillaje. Hubo quienes como queriendose evadir de todo esto, habían contratado, a precios impensables, la estancia en un hotel en los más “snobistas rincones de la tierra” para el paso del 3l diciembre al 1 de enero de 2000. También quienes repiteron esta experiencia valiendose de los distintos horarios en distintatas latitudes de nuestro planeta azul. Todos esos voceros o propagandistas o bien eran pseudoprofetas o estafadores refinados.

Más, nada de nada ocurrió. Llegó enero de 2000 que no dejaba de ser la repetición del igual mes del año anterior, o del otro, u otro anterior. Posiblemente, muchos de los habitantes de aquí hasta sufrieron de desencanto al no haber experimentado en sus propias carnes ninguna de las profecías bien de catástrofe, bien de un especial elixir de felicidad. Hasta los medios de comunicación nos hablaban de casi una plaga de hombres con depresión por el síndrome “fin de navidad, fin de año”.

viernes, 17 de abril de 2009

Por Francisco Cordero

¿QUÉ PASA CON LAS FAMILIAS?


He observado que la sociedad está más despersonalizada que nunca, y no es que yo solo lo vea, sino que esta idea está apoyada por numerosos filósofos y pensadores de toda índole, hay una crisis de valores que afecta a toda la sociedad en su conjunto y aquí si que cabe decir las palabras de Jesús:
“quien este libre de pecado que tire la primera piedra”.

En el caso de las familias, es notorio el comprobar como en los medios de comunicación nos bombardean con noticias, como las que en los últimos días hemos podido escuchar, padres que no dan de comer a sus hijos con el solo objeto de según ellos purificarlos, y los chavales están desnutridos, teniendo que buscar comida a escondidas de sus padres en contenedores de basuras, y en su casa la comida encerrada bajo cadenas para que ellos no puedan alcanzarla; otro caso que hemos conocido, los padres que meten a los hijos en el maletero del coche cuando vienen de la compra, en un espacio súper reducido y con el peligro que ello supone para la seguridad de los chicos, pero eso si el perro de la familia en la parte delantera del vehiculo y lo más grave es que el padre conducía bajo los efectos del alcohol; otras veces los noticiarios nos muestran, los abandonos de recién nacidos, o las muertes de los mismos, de manos de sus progenitores.

Afortunadamente estas cosas no ocurren de manera generalizada pero si es verdad que cuando las sabemos se nos olvidan con demasiada rapidez, aunque eso si, nos ponemos las manos sobre la cabeza y decimos “Dios mío” pero ahí queda todo, no reflexionamos en el seno de nuestro hogar con los nuestros de lo que está pasando y tomamos conciencia de nuestra parte de responsabilidad y también, porqué no de nuestro dejar pasar y olvidar por que nos coge de lejos.
Esta crisis de valores éticos están dando lugar a que estos casos se repitan cada vez más, que haya padres que quieran dar la custodia de sus hijos a las autoridades autonómicas, eso ocurre aquí en nuestro país, en este llamado primer mundo, que los profesores en los colegios no puedan dar clases de forma tranquila y comprometida sino que se vean acosados, agredidos etc... De ahí a las drogas, la delincuencia, es ciertamente un paso fácil, y por tanto el deterioro de la sociedad en sus valores es un circulo vicioso que se va engrosando poco a poco convirtiéndose en una peligrosa espiral, que supongo que todos tendremos que tratar de invertir.

Los padres hemos olvidado cosas que para mi son de vital importancia:
· Hemos dado más valor al bienestar, en detrimento de nuestra familia y lo que ello implica.
· Utilizamos a los abuelos, no como lo que son, un aporte de experiencia en su lugar los usamos como cuidadores, canguros de nuestros hijos, para nuestro desarrollo social.
· A la escuela le hemos dado de manera unilateral, el papel de educadora, cuando eso es parte de los roles que debe tener la familia, mientras que la escuela debe ser formadora, y por supuesto, debe haber una colaboración entre estos dos estamentos.
· Hemos olvidado que la formación superior, debe darse en un entorno de preparación para crear una sociedad más justa y no una sociedad competitiva y desigual.
· En definitiva, hemos olvidado que la familia es el germen primario de la sociedad, y de su salud depende muy directamente el de la sociedad.
Creo que los cristianos debemos dar respuesta clara y luchar, dicho de manera figurada, por la salud de las familias y poder así, de forma y manera directa, modificar la sociedad, me gustaría que estas líneas os hicieran cuando menos pensar y si fuera posible que lo hablaseis en el seno de vuestras familias o grupos.