jueves, 14 de mayo de 2009
Por Francisco Cordero Berrocal
Algunas personas pueden pensar, que el anuncio de la gratuidad y liberalización en la venta de la píldora postcoital o pastilla del día después, no es más que un desviar la atención de la sociedad de la verdadera situación en la que se encuentra el país, o de los debates que puedan poner en jaque al gobierno, ejemplo, el debate del estado de la nación, que el día siguiente de la noticia anteriormente anunciada, se celebraba en el Congreso de los Diputados.
Yo personalmente pienso, que aunque así sea, el hecho en si mismo, ya está confirmado, con o sin debate en el congreso, y que precede a la ley que se promueve sobre sexualidad, aspectos íntimos de las personas, y en la que yo no comparto, alguien tenga que intervenir, salvo en el cuidado de la intimidad, la honorabilidad y la integridad de las personas, cuando se vean atacadas, ya sea por defecto como por exceso, pero aquí se conculcan según mi parecer ideas de gran trascendencia:
Las mujeres de cualquier edad podrán, si así lo deciden, comprar y tomar la postcoital sin ningún tipo de control.
Se advierte de que no es un método abortivo, por tanto, no cabe entre los profesionales de la farmacia la objeción de conciencia en este tema.
Asimismo no es un método anticonceptivo al uso, entonces yo me pregunto: ¿Qué es?, ¿no será un método de salud?, creo que no, pues tiene efectos nocivos para la salud y no sabemos, si con el abuso, no se convertirá en fuente de graves problemas para las madres, cuando decidan serlo.
Los padres nuevamente quedan al margen de las decisiones de los menores, por una módica cantidad y sin que nadie les pregunte absolutamente nada, los padres no intervienen.
¿No se estará también provocando que se aumente la promiscuidad? Yo estimo que así será.
Ante todo esto, ¿que tienen que decir los padres, las asociaciones de padres y de madres de alumnos de todos los centro formativos?, porque es muy curioso si un menor va a un centro de salud o una urgencia sin ir acompañado de un familiar mayor de edad o uno de sus progenitores, no se les da medicación, ya sea por motivos de posibles alergias medicamentosas o por otros motivos, sin embargo, a partir de Agosto, una menor podrá comprar la famosa píldora, con solo tener dinero para ello, en este caso 20€.
Un menor no puede comprar tabaco, me parece estupendo, y se lo dice un fumador, pero si puede comprar la postcoital, a mi me asaltan aquí nuevamente las preguntas, ¿le debe nuestro país algo a los laboratorios que producen estas pastillas?, porcentualmente ¿Cuánto deja de beneficio esta producción?.
Caben más cuestiones pero yo les dejo a los que lean estas líneas, que sigan preguntándose muchas cosas y tratando de contestarlas, desde la fe y la vida cristiana y fomentando una buena educación sexual frente a la promiscuidad, que creo se está promoviendo.
Ruego a Dios nos ayude a educar a nuestros jóvenes en estas ideas frente a ese desaguisado que se nos está viniendo encima. Que así sea.
martes, 12 de mayo de 2009
Por Francisco Cordero Berrocal
Ahora muchas personas hablamos de Globalización, sin tener muy claro de que estamos hablando, unos escuchamos hablar de economía, otros de medio ambiente, ahora de enfermedad, todos tienen razón porque todas esas y muchas más, son las ideas que nos transmite el término globalización.
Por el efecto de la globalización es por lo que hoy escuchamos que en numerosos países hay enfermos de la gripe porcina, gracias a la cantidad de personas que se mueven por todo el planeta, en muy poco tiempo y por vía de distintos países, aunque su foco sea México; por esa misma globalización y en este caso por la globalización de los medios de comunicación, las noticias que se producen en un extremo del mundo, son conocidas en pocos minutos en el rincón opuesto del planeta.
La misma crisis que azota a nuestro país, es la que azota a todo el llamado primer mundo, irónicamente digo: que al resto del mundo no le afecta esta crisis, le afectan todas las crisis, ya saben el dicho “Cuando Estados Unidos estornuda, el resto del mundo sufre catarro, gripe o neumonía según sea el caso” Eso también es globalización.
Está claro que todo lo que ocurre en el mundo es transportado de un lugar a otro, como si de algo mágico se tratara, algunos podían pensar que los sucesos tienen el poder o el don de la ubicuidad, es decir, el que algo acontece en dos lugares al mismo tiempo, pero curiosamente es más rápido lo que conlleva una falta de valores, y no lo que soporta una idea cristiana de vida y valores, es curioso que en todos los lugares del mundo se dan los malos tratos, la violencia de género, la injusticia con los más desfavorecidos, los crímenes en no sabemos que justificación, la drogodependencia, el sida, y un largo etc. pero, que corren por los medios globales de comunicación, como si de un reguero de pólvora se tratara, puede parecernos que son solo las malas semillas, las que transporta el viento y se olvida de transportar la simiente que merece la pena, pero no es así, solo que hay que mirar atentamente y estar convencidos de que las buenas noticias también están al cabo de la globalidad aunque sea más difícil el verlas.
Observo como comunidades de jóvenes, que son nuestra esperanza viven su fe con mucha entereza y compromiso, que acuden a los encuentros con el Santo Padre, o de cualquier llamada de solidaridad, con una dedicación y una vocación digna de cualquier buena mención, como en todo el mundo hay comunidades familiares que aunque no sean católicos, entienden que la educación en valores es lo más adecuados para criar hijos y formarlos para la vida.
Por eso aún tengo la esperanza, de que en el concepto de globalización no todo es negativo, sino que muchas cosas son de lo más positiva, y eso es lo que más me importa, por eso ruego, que estas ideas que aparecen en cualquier parte de este mundo global sean cada vez más importante y ganen fuerza frente a las demás noticias, hecho que ruego a Dios, que así sea.
Por Emilio Saborido
No podía esperar tal noticia. El pasado domingo me dijeron que o bien el jueves, o bien el viernes pasado, murió Carmen.
La conocí en el pasado mes de octubre en el que la ingresaron en la residencia para la tercera edad a la que tú sabes, Susana, subo para hablarles y darles el alimento del Cuerpo de Cristo, mi Señor, a los ancianos que allí viven.
Carmen era soltera. Puedo calcularle que tuviese alrededor de los setenta años de edad. Era de Madrid y en esta ciudad estuvo viviendo hasta que sus hermanos decidieron, contra el parecer de ella, pasase a vivir en Málaga y en esta residencia a la que yo acudo.
Carmen era endeble de salud, era bajita, algo deforme por sus problemas de huesos. Sus ojos eran vivarachos, hablaban por sí solos, era educada, muy educada, muy sensible, cariñosa y con un sentido de no merecimiento a nada, propio de personas y almas que han vivido y viven la gran humildad.
Siempre tenía entre sus manos, un devocionario que supongo yo era de antes de la celebración del Concilio Vaticano II. Ella lo trataba con delicadeza y cuidado, por eso su buen estado de conservación a pesar de los años. Y es que ella sabía que en ese libro encontraba el alimento diario para su espíritu.
En todo este tiempo, corto, pero intenso, en que la he tratado, siempre me hizo bien observar en ella su respeto y enorme amor a la Eucaristía. ¡Cuánto siento, mi buena amiga Carmen, que la promesa que te hice de traerte, un domingo en que ya fuese de buen tiempo, a la misa parroquial, se haya quedado en eso, en promesa! Puedo decirte, Carmen, que creo y procuro vivir, el dogma de la Comunión de los Santos. Por esto, cuando participé en la Santa Misa este jueves por la tarde, supe que tú estabas allí, en el templo, con nosotros, pues todos estábamos unidos, muy unidos, a esta celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Esto es, todos nos encontrábamos en el Monte Tabor.
¡Ay! Qué equivocados estamos los hombres de siglo… Alejamos de nosotros a los seres que están en su mejor momento. Como ocurre con el vino de años, añejo, que ha ganado en calidad con el pasar del tiempo.
De meses a esta parte, mi querida Susana, se viene hablando, y mucho, sobre la eutanasia. Hoy me preguntaba yo: ¿cómo puede haber tantas personas que sin dificultad sean partidarias de la eutanasia? Y claro, pensaba yo: unos hombres y mujeres que con tanta diligencia disponen de dónde han de vivir sus padres, abuelos, hermanos... los últimos años de vida sacándolos de su casa de siempre; arrancándolos de su medio ambiente, amistades, costumbres… ¿acaso no hacen con ello alguna forma de eutanasia?
El domingo pasado, cuando estuvimos juntos, amiga Carmen, comezamos a hablar sobre tu salud, y, haciendo, gala de tu delicadeza para con el Señor, con mucha elegancia nos dijistes, “vamos a no entretener al Señor, pues El es primero”. Comencemos por la comunión y al finalizar seguiremos hablando. Y eso que tú estabas, ese día, bien triste y necesitada de ser escuchada…
Ya no te daré más la sagrada Comunión, Carmen. Pero claro, la que has salido ganando has sido tu. Porque, ahora, ya, seguro que estás ocupando la silla que tenias reservada en esa mesa del gran banquete que preside nuestro buen Padre Dios en su Reino de los Cielos.
Hasta pronto,
Por Francisco Cordero Berrocal
Hoy mismo en la prensa de la provincia venía este artículo, “AQUELLA PRIMERA
COMUNIÓN”, y subtitulaba “De aquellos sencillos y modestos desayunos se ha pasado a opíparas y multitudinarias comidas. La celebración de este sacramento ha cambiado con el paso del tiempo. Y la indumentaria. Y los regalos”. Empezaba el artículo por el mes de Mayo, mes de las primeras comuniones, recordando las de los años antes de la década de los 70, del siglo XX, los padres se preocupaban, por supuesto del desayuno, de aquel chocolate en el hogar con los abuelos y los familiares directos, a mi parecer se vivía mejor el Sacramento que es el que tiene la mayor importancia ese día. Los trajes han tenido también una gran evolución, antes del Concilio
Vaticano II los trajes entiendo que los de las clases más pudientes eran también muy barrocos, los chicos se vestían de almirantes con charreteras y galones, de marineros o traje blanco o azul marino, y las niñas con trajes de princesitas o de novias. Algunas parecían, y eso también hoy, iba a casarse en vez de recibir la Primera Comunión. Llegado este punto el Papa Juan XXIII dijo que había mucho boato, en la época postconciliar las comuniones se hicieron muchos más austeras, las niñas se vestían de monjitas, mientras los niños se decantaban más por la indumentaria sencilla a veces, incluso de fraile. Es verdad que la situación económica era mala, pero estimo también que fue una época más religiosa, aparecieron grupos de personas comprometidas con la iglesia y con las enseñanzas de Jesús
Hoy, es una opinión personal y además entono el “mea culpa” puesto que también caí en su momento en la vorágine de la celebración y el boato del pasado, la situación es parecida a la época preconciliar, se le da mayor importancia a lo que realmente no lo tiene, cuando lo importante en ese día es sin lugar a dudas que el niño/a recibe por vez primera a Jesús formando parte de un modo mayor, en el cuerpo de la iglesia.
Tres años antes, nos sumergimos en la Catequesis, primero durante el primer año somos los padres los que acudimos a la misma y somos los encargados de enseñar a nuestros hijos los valores que Jesús y la Iglesia nos intenta trasmitir, los dos años siguientes son las catequistas las que se encargan conjuntamente con los sacerdotes, los que instruyen a los chavales. Y es aquí donde yo empiezo a preguntar ¿son los niños los que piden este tipo de celebración?, ¿no es quizás el aparentar lo que nos preocupa? ¿realmente la crisis hace que estas ceremonias sean menos intensas?. No lo sé sinceramente, pero si que creo, que de esta manera no se le da a la Comunión el valor real que tiene.
En estos días de la Pascua de Resurrección se celebran las Primeras Comuniones y los restaurantes su mes de Mayo, así como los pasteleros, los que alquilan castillos hinchables, los fotógrafos, etc.
Y yo no digo que haya que acabar de manera total con esto, nada más lejos de la realidad, se debe celebrar ese momento tan importante, se deben tener recuerdos de un momento tan importante que tiene que dejar huella en los niños, no solo en ese momento sino siempre, durante toda su vida, es un paso más en los muchos más que el niño tiene que dar en su vida de cristiano.
Ayudémosles todos a que ese camino sea el más importante de su vida.
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lunes, 4 de mayo de 2009
Por Emilio Saborido
Hace ya un poco de tiempo que vengo conociendo a José. Es José, un hombre ya mayor y al que hace años se le murió su esposa. Creo que debe tener unos setenta y bastantes años. Vive sólo. ¡Qué pena es estar sólo! Entrar en su pequeño piso sin que en él haya nadie que le espere, le acompañe, le hable, le dé el afecto y el amor que él pueda recibir y que, igualmente, él necesita dar.
José, pasa prácticamente el día entero en el café bar que se halla aquí enfrente. En el salón que rodea a la barra de este café bar está siempre sentado él sólo.
De un tiempo a esta parte le vengo encontrando, más envejecido, más torpón, con mala cara y con una voz que se le va volviendo más ronca y apagada. Me dice que ha de estar llendo durante bastante días a la residencia sanitaria de Carlos de Haya. Que en este centro le hacen todos los días algo que no entiende él pero que es en su garganta y que esta le quema. No sé yo… pero me está dando que pensar que mi amigo José tiene “algo malo” en su garganta… cualquier día me dá el disgusto y se marcha de esta vida sin tener a su lado a …
Sus períodos de existencia, los cuenta este mi buen amigo, por las fechas, días 30 o días 1, en que ha de ir a la caja de ahorros a cobrar su eximia pensión.
Le ayudaba yo esta mañana a llevarle su vaso de café con leche desde la barra de este bar café, hacia la mesa en que él se sienta a pasar el día. Mirando a la dueña de este establecimiento, exclamó José: ¡este amigo es muy bueno conmigo! La dueña de este bar café, le contestó: “es que es más fácil ser bueno que malo”. “Es mejor portarse bien que mal, cuesta menos esfuerzo” “El mala gente tiene que hacer más esfuerzo y ruido por serlo y además debe ser un amargao”.
Por esto yo llegaba a la conclusión que hoy lo fácil, cómodo y hasta la moda, es el ser insolidario con los demás. Es oir frecuentemente la frase: “y que me cuentas a mí del problema de esa personas. Para problemas, los míos. Y con los míos ya tengo bastante…”
Nosotros los cristianos, cuando, de verdad, hemos optado por Jesús El Señor y su Buena Nueva, no podemos entender nuestra relación con los demás, y en especial esos demás más endebles y necesitados, más que desde el principio del amor. Pero de un amor de práctica, no el etéreo o de sentimentalismo. Y es que si El poseyendo como poseía el nombre-sobre-todo nombre se abajó hasta lavar los pies de sus seguidores, hasta anonadarse por todos los hombres, nosotros, los que queremos seguirle e imitarle, no deseamos más camino que el que El nos enseñó y practicó. El de la entrega total a los demás hombres.
Y es que, querida Susana, como dijo San Juan de la Cruz, al caer de la tarde seremos examinado de amor.
Hasta pronto,
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Por Isabel Orellana
Si no hablarais vosotros...
Tolerar es un verbo con vida. Más aún, es algo así como la segunda piel. Simplemente con que alguien no comparta nuestro punto de vista, podemos sentir la tentación de pensar que no nos tolera. Se percibe claramente cuando del interior brota la desaprobación. Ese mismo sentimiento podría venir provocado por una disensión en cuanto a formas distintas de proceder a las nuestras, diferentes identidades culturales, educación, creencias, etc. En cualquier actitud contraria, o que sintamos como opuesta a nuestro particular interés y modo de contemplar la vida, podríamos advertir atisbos de intolerancia por parte de otros, y considerar que son irrespetuosos.
Habría mucho que decir sobre la tolerancia. Pero este breve comentario viene al hilo de lo que está sucediendo en torno al Congreso de los Diputados de España y al Papa Benedicto XVI. No se entiende –dicen algunos– que haya expresado su sentir respecto a la sexualidad. Y muchos, en distintos países dentro y fuera de la Unión Europea, se han rasgado las vestiduras. No voy a entrar en esta disputa que requeriría argumentos y espacio que excederían con mucho al de este blog. Simplemente recordar que nadie puede arrogarse la posesión de la verdad, con carácter absoluto, porque no es defendible. Pos supuesto, la alternativa no es el relativismo, una salida peligrosa de la que se debe huir. Para los cristianos, conviene que recordarlo nuevamente, la única verdad con mayúsculas es Cristo. Por lo demás, todos tenemos derecho a opinar. Más nos vale aceptarlo, si queremos defender, con autoridad y rigor, el sentido último y cabal que tiene la tolerancia. No vaya a ser incurramos en un grave error, que no es otro que el de creer que siempre tenemos la razón, y son otros los ciegos. ¿No son la apertura y el respeto algunas de las bases de la democracia?
No deberían condenar las manifestaciones del Papa. Habla de lo que ya está escrito en el Evangelio. No hay más que acudir a (Mt, 5, 27-28); 1 Co 6, 19-20; Rm 1, 24-27; 1 Co 6,10; 1 Tim 1,10), por ejemplo, para darse cuenta de ello. Claro que si se habla de lo máximo, hace falta un corazón humilde, noble y abierto para comprenderlo. Y Cristo sabía bien lo que tenía ante sí: “Oiréis, ero no entenderéis, miraréis, pero no veréis, porque se ha embotado el corazón de este pueblo, se han vuelto torpes sus oídos, y se han cerrado sus ojos…” (Mt 13, 14-16). No olvidemos su advertencia cuando los fariseos le rogaron que reprendiera a sus discípulos: “Os digo que si estos callaran, empezarían a gritar las piedras” (Lc 19, 40). En este contexto, y no en otro, se halla el testimonio viviente de la Cabeza visible de la Iglesia.